sábado 15 de enero de 2011

Correcto aprendizaje...

Dedicado a Eduardo (EduDao) y Ming (峰哥)

Hoy, luego de una increíble cena junto con dos estudiantes los cuales me honranon con la misma, me he sentado a pensar sobre... ¿Por qué muchos estilos desaparecen?. El tema ha salido a flote durante la cena y he tratado de explicar con pocas palabras esto... Pero una palabra que en especial destacó en el tema fué el "egoísmo".

Muchas veces, a pesar de que muchos estilos son muy efectivos, los Maestros no ceden los conocimientos más profundos a sus alumnos privándoles así de un progreso y restando al arte su verdadera escencia y máximo punto. Todos los conocimientos descubiertos por generaciones pasadas del estilo y que en confianza son transmitidos a una persona es para que esta sea "guardiana" de los mismos y antes de retirarse de la enseñanza los deje a sus alumnos para que así, todo el legado (trabajo, teoría,etc) de las antiguas generaciones no se pierda.

No critico que muchos conocimientos pueden ser de peligro pues pueden causar daño si no se usan con responsabilidad pero acá entra en juego el juicio de las acciones de cada estudiante, es fácil reconocer a alguien que tienes fines egoístas en el mundo marcial... Por lo general no entrenan el tiempo suficiente, puesto que no disponen de paciencia para aprender lo básico (fundamental en cualquier arte). Caso contrario se da en otras personas las cuales progresan y avanzan más rápido, a las cuales si se esfuerzan y dan lo mejor de sí cada día, se les nombra "discípulo"...

El deber de todo Maestro o Instructor es formar una base sólida para sus alumnos, tomarse el tiempo de explicar a cada uno sus errores, las técnicas detrás de cada postura y dedicar un momento a cada uno. El ser instructor no solo significa ser una figura de respeto, significa la responsabilidad de formar e inculcar a toda persona en el arte que se estudia, no por interés monetario, si no por el bien de la persona en si, su crecimiento personal y salud física. Esa es nuestra meta como Instructores, dejar a un lado la avaricia y demostrar que cualquiera puede lograr un alto nivel siempre y cuando se tenga paciencia. Después de todo "la paciencia es un árbol de raíces amargas pero de frutos muy dulces".

Por eso, tal como lo dije a Eduardo y a Ming, mi propósito como instructor siempre ha sido y será hacer que el estudiante se sienta bien, siempre cómodo pues ese es mi trabajo. Siempre tratar de crear una relación fuerte, de amistad, confianza y respeto donde no hayan miedos ni prejuicios sobre quién sabe más o no. Hoy lo recalqué en la conversación muchas veces, a pesar de ser yo quien enseña la técnica, aprendo de cada alumno pues todos crecen a un ritmo diferente y asimilan las técnicas a su propia manera, siendo la enseñanza muy enriquecedora para ambos.

Hoy en la cena, mientras estaba sentado conversando junto con ellos, llegó el mesero con té... Al momento en que Eduardo volvió mi taza para servirme el té recordé la antigua China, esto era un acto para honrar al Maestro... Y fué todo un hecho, nunca antes se me había servido el té con tal delicadeza y amabilidad, es simplemente indescriptible para mi lo honrado que me he sentido. Para aquel entonces, ya no veía las cosas iguales, ví como poco a poco la confianza aumentaba y todo se convirtió en una gran y provechosa cena entre amigos. Sin duda es algo que nunca olvidaré. Esto me hizo recordar que todo instructor o Maestro siempre deberá recordar antes de corregir a sus alumnos que él también fué principiante una vez. La enseñanza de las artes marciales debe ser con suavidad, atención, paciencia y mucho respeto. Así nacen los grandes artistas marciales pero ante todo... Se forman fuertes lazos de respeto y amistad entre alumno y maestro.

"El Taiji se adapta a tí, no tú a él"
S. Josué Ávila M.

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