Si hablamos del carácter podemos imaginarnos una gran diversidad de emociones las cuales rigen el carácter de cada persona, pero enfoquémonos en el carácter que se logra a travez de las artes marciales: uno pacífico, equilibrado y sobre todo de autocontrol.
Para explicar un poco mejor esto pondré por ejemplo un estanque: si se mira un estanque, la superficie es calma y quieta, si se lanza una piedra la superficie se agitará y se moverá pero siempre volverá al mismo estado de quietud.
Si somos capaces de volver a la tranquilidad luego de un periodo de agitación, estaremos controlandonos a nosotros mismos, mantendremos siempre nuestra esencia y seremos de cierta manera, invensibles. Un carácter tranquilo destaca sobre uno explosivo e inclusive puede calmar aquello que está agitado. Son polos completamente opuestos pero a su vez se complementan. Todas las emociones son necesarias para vivir, si no, seríamos seres sin sentimientos, eso es lo que nos hace especiales. Pero el que diga esto no justifica que se tenga un temperamento agresivo ni uno muy sumizo, los excesos son malos, lo mejor es buscar el equilibrio. Estar quietos pero dispuestos al cambio.
"Ser flexible como el bambú, no rígido como un árbol... Así, cuando la tormenta venga, no serás quebrantado ni por el más fuerte de los vientos", un excelente ejemplo de un carácter líder, aquel por el que debemos luchar día a día, para ser mejores personas.
Esta "teoría interna" debe ser aplicada en cualquier arte marcial, no importa si es suave como el Tai Chi o fuerte como Hung Gar, cada uno posee fuerza y suavidad a su vez, aunque externamente expresen otra cosa. Las artes marciales no son simples movimientos, técnicas o golpes seguidos de un grito, son un estilo de vida el cual cultiva una vida sana, tranquila y llena de disciplina. Por eso, es de un buen Maestro hacer énfasis en sus lecciones que la fuerza no es nacida de una emoción como el enojo, si no, que es una fuerza interior, que nace del corazón. Acá se distingue la verdadera práctica de artes marciales. Cuando alguien tiene un corazón tranquilo y controla su respiración, será capaz de realizar cualquier "forma" sin importar qué tan rápidos sean los movimientos, un cuerpo relajado y una respiración controlada son suficientes para realizar cualquier cosa, a esto se le llama ser flexible y esto es practicar verdaderamente artes marciales. Mientras que si se está nervioso, estresado o simplemente tenso obtendremos factores como dolor muscular, cansancio, ritmo cardiaco muy acelerado e inclusive respiración alterada, a esto se le llama una práctica rígida. Uno de los factores que delatan una mala práctica sea en Tai Chi o en Kung Fu es la agitación al final de una forma. Es natural en personas que se inician que al final terminen agitados o alterados debido a la falta de práctica, pero con el tiempo, si siguen los consejos del Maestro, dominarán cualquier tipo de arte marcial.
Pero por lo general, si se tiene un buen manejo del Qi se terminará la práctica de forma tranquila, relajada e inclusive la respiración y pulsos del corazón serán más lentos y profundos, esto es buena práctica. Una forma terminada en agitación y dolor es una mala práctica.
Estos aspectos son primordiales en todo momento, siempre se debe recordar esto cuando se practique. Una mente y un corazón tranquilos son más fuertes que cualquier músculo del cuerpo... Recuerda siempre esto:
"Aquel que logre dominarse a sí mismo, será capaz de realizar cualquier cosa en este mundo"
¡Saludos a todos!
Sifu Josué






Excelente articulo.
ResponderSuprimirGracias Zoiao, un auténtico honor tenerte por acá.
ResponderSuprimirSaludos